Lampedusa murió antes de la publicación del libro, así que nunca sabremos sus verdaderas intenciones. Pero yo me las inventaré, como viene siendo habitual en mi maravillosa persona. Y siguiendo con las buenas costumbres, aquí va la advertencia de siempre: voy a destripar cosas del argumento.
El protagonista de la novela es el príncipe Fabrizio, el cual está enamorado de su sobrino Tancredi, aunque no lo admita. Sí, está casado y encima se va por ahí de ruta turística entre prostíbulos. Pero yo sé la verdad. Y lo sabe cualquiera que se haya leído el libro. Que por cierto, es uno de los libros favoritos de Regargojana. No podía ser de otra manera, puesto que es uno de esos libros en los que no pasa nada (y que ella adora, por algún motivo).
Fabrizio es padre de familia, miembro de la antigua aristocracia y ser humano con extremidades. La aristocracia ve peligrar su posición con el cambio político. Fabrizio sabe que eso es terrible, que su majestuoso linaje saldrá perdiendo y que la burguesía cutre acabará ocupando su lugar. Pero es lo que hay y algunos saben sacarle provecho, como Tancredi. En un principio, Tancredi iba a casarse con una de las hijas de Fabrizio (para estar más cerca de él, claro) pero al final se casa con otra que está más buena (puestos a tener tapaderas, mejor que luzcan) y que lo unirá con la nueva clase emergente y con unos tapires que pasaban por allí.
Y poco más pasa en la novela. El príncipe se lamenta mucho, el príncipe es clasista, el príncipe ama a Tancredi. El príncipe muere (junto a Tancredi, claro) y sus tres hijas se quedan para vestir santos, literalmente.
También acaba muriendo Tancredi. Y el resto de la gente, es lo que tiene que no haya seres inmortales en esta historia.
Así que nada, mucha crítica política, mucho calor veraniego y mucho aparentar. Fin.
Puntuación: Un perro apolillado y 30 reliquias falsas.
Pros: Aunque no pasa nada, es entretenido. Seguro que da para fanart yaoi.
Contras: Fabrizio sufre mucho y entra en modo emo durante varias partes del libro. No pasa nada emocionante. Hace calor.
jueves, 19 de marzo de 2015
lunes, 23 de febrero de 2015
El olivo itinerante (Y pseudocríticas)
Los olivos llevan en este mundo más tiempo que la Wii. Eso es indiscutible. Como es indiscutible que las bacterias sienten predilección por la literatura clásica. Eso me recuerda que he acabado algunos libros y es buen momento para hacer unas pseudocríticas. Me dispongo a añadirlo al título.
Pero antes de las pseudocríticas, reflexionemos sobre algo importante. Y no es el centeno ni el baile de apareamiento del abejaruco. Que digo yo que tendrá un baile, de lo contrario me sentiré muy decepcionada.
Por cierto, ayer descubrí que el avión común (el pájaro) tiene las patas emplumadas. Muy adorable.
A lo que iba. Algo importante. Yo. Pero no me apetece reflexionar sobre mí. Así que reflexionemos sobre mi merluzo. Es informático. Es mío. Es abusable y achuchable. Skyrunner me lo quiere quitar. Regargojana llora (ella es muy de emocionarse con estos dramas).
Total, que ahora que hemos reflexionado, pasamos a las pseudocríticas. En esta ocasión, la saga de "Harry Potter" y "El fantasma de la ópera".
Saga Harry Potter (incluye destripamientos de la trama)
Nunca me había dado por interesarme por estos libros, en su día eché un vistazo al primero y no me llamó la atención. Pero como quería mejorar mi inglés, pues decidí empezar a leer algo sencillo y me hice con la saga. Y la verdad es que se va volviendo interesante según avanza la trama. Es divertido, estimula la imaginación de los críos y hasta muere gente. Eso siempre es un plus.
La historia empieza como en un RPG cualquiera. Un protagonista huérfano. Y es el elegido. Solo que en este caso no vive en un pueblo donde todo el mundo lo conoce y donde entra en las casas sin llamar, sino que es un niño que vive con unos familiares inaguantables. Como la historia así sería muy aburrida, pronto empieza lo bueno. El chico descubre que es un mago y que puede cambiar las aburridas clases de la gente corriente por un colegio de magia con todo tipo de cosas molonas y sobrenaturales.
Allí hace amigos y enemigos. En realidad la mitad de la historia no hubiese tenido lugar si Harry hubiese aceptado la mano que le tendía Draco. Esto es así.
El caso es que Harry sobrevivió al ataque de un terrible mago, enemigo del mundo entero. Tom. Como es un nombre que no impresiona para nada, pues decide cambiarlo a Voldemort, que es mucho más imponente. A medida que avanzan los libros la presencia de Voldemort va siendo más y más importante, con sospechas de que ha vuelto a la vida (o a algo parecido) y con expediciones en las que se demuestra que tres críos saben investigar y luchar mejor que magos experimentados.
Total, que Harry va creciendo (y el resto de la gente también, que si no sería muy raro). Se hace jugador de un deporte raruno y se dedica a investigar el misterio en torno a la muerte de sus padres, de su milagrosa salvación y del paradero de Voldemort. Se suceden muchas situaciones en las que todo el mundo le dice que no haga cosas y él se dedica a llevar la contraria y hacerlas todas.
Aparecen los primeros amores, los primeros conflictos entre amistades y las primeras drogas. Todo el mundo adora a Harry, salvo la gente estúpida. Porque Harry es guay. Por eso la saga tiene su nombre.
La gente empieza una campaña de desprestigio, surgen celos, rivalidades y cosas que explotan. Pero al final ven que Harry siempre tiene razón.
Aparecen muchos personajes secundarios a los que se les coge cariño. De lo contrario daría igual que se muriesen. Porque la autora decidió ser la Martin de los niños y traumatizarlos.
Y bueno, lo dicho. Que todo va de "Voldemort va a volver". "No, no, creo que no vuelve". "Ahora sí que vuelve". Y cuando vuelve (porque estaba claro) pues hay que buscar el modo de acabar con él, que viene a ser una búsqueda de objetos rarunos mezclada con el valor del amor y la amistad.
A todo esto, hay partidarios de Voldemort. Y uno de los personajes de la saga, el profesor Snape, se pasa toda la saga en plan "Ahora soy malo, ahora no". Al final está claro que no iba a serlo, pero no importa, sirve para mostrar fragmentos de su atormentado pasado como pringadillo oficial.
Al final del libro se produce una lucha épica con Harry como figura central. Como era de esperar, ganan los buenos. Muere más gente, se llora un rato junto a sus cadáveres y entonces pasan los años y tenemos un epílogo del futuro. Todos se han casado con quien se suponía que se debían casar, habían tenido hijos y todas esas cosas típicas de las que no se libran ni los magos. Fin.
Puntuación: Snape
Pros: Engancha y entretiene. Hay magia. Muere gente.
Contras: Los dramas adolescentes del trío protagonista son insoportables.
El fantasma de la ópera (también se destripa el argumento)
Yo soy muy inculta y nunca había visto la película ni leído el libro, así que apenas sabía nada de la historia. La cual me ha gustado más de lo que esperaba. Supongo que todo el mundo sabe de qué va. Un atormentado ser que vaga por los sótanos de la Ópera de París y se enamora de una de las cantantes. Ese ser es el fantasma, que durante la primera parte de la historia no se sabe si existe o es una invención, si es humano o u ente sobrenatural.
El fantasma es horrible, deforme y te mueres del susto si lo ves sin su máscara. Así que se oculta y odia a la humanidad por el desprecio que sufre debido a su aspecto. Muy rencoroso. Al final acaba por secuestrar a la cantante, la cual está enamorada de un vizconde muy lechuguino. El fantasma sufre celos, el fantasma mira mal. Y la pobre chiquilla se debate entre la repulsión y la pena.
Pasan cosas, muere gente (todas las obras ganan enteros si muere gente). Hay intriga, hay drama, hay misterio. Hay amor puro, absoluto y estúpido entre el vizconde y la cantante. Tan maravilloso es ese amor que el fantasma al final libera a la chica. Y así el fantasma se presenta de nuevo como ese ser atormentado, cuyo castigo de fealdad absoluta lo convirtió en un monstruo cuando en realidad era un ser humano decente. Sí, había matado a alguna que otra persona y hasta había montado una cámara de torturas. Pero quién no hace eso de cuando en cuando...
Así que el fantasma, tras sentir la compasión de la chica a la que ama, se siente dichoso y la deja marchar. Muere de amor y esas cosas dramáticas de aquellos tiempos. Y la chica y el vizconde se fugan juntos a lloriquear y ser felices.
Puntuación: Una lámpara de araña
Pros: La figura del fantasma. Aunque finalmente se revela humana y todo tiene una buena explicación, no deja de ser interesante. Su lado bueno, su lado malo y su lado de horchata. Todo eso lo convierte en un personaje molón.
Contras: Hay muchos desvanecimientos y lágrimas.
Esto es todo. Ea.
Pero antes de las pseudocríticas, reflexionemos sobre algo importante. Y no es el centeno ni el baile de apareamiento del abejaruco. Que digo yo que tendrá un baile, de lo contrario me sentiré muy decepcionada.
Por cierto, ayer descubrí que el avión común (el pájaro) tiene las patas emplumadas. Muy adorable.
A lo que iba. Algo importante. Yo. Pero no me apetece reflexionar sobre mí. Así que reflexionemos sobre mi merluzo. Es informático. Es mío. Es abusable y achuchable. Skyrunner me lo quiere quitar. Regargojana llora (ella es muy de emocionarse con estos dramas).
Total, que ahora que hemos reflexionado, pasamos a las pseudocríticas. En esta ocasión, la saga de "Harry Potter" y "El fantasma de la ópera".
Saga Harry Potter (incluye destripamientos de la trama)
Nunca me había dado por interesarme por estos libros, en su día eché un vistazo al primero y no me llamó la atención. Pero como quería mejorar mi inglés, pues decidí empezar a leer algo sencillo y me hice con la saga. Y la verdad es que se va volviendo interesante según avanza la trama. Es divertido, estimula la imaginación de los críos y hasta muere gente. Eso siempre es un plus.
La historia empieza como en un RPG cualquiera. Un protagonista huérfano. Y es el elegido. Solo que en este caso no vive en un pueblo donde todo el mundo lo conoce y donde entra en las casas sin llamar, sino que es un niño que vive con unos familiares inaguantables. Como la historia así sería muy aburrida, pronto empieza lo bueno. El chico descubre que es un mago y que puede cambiar las aburridas clases de la gente corriente por un colegio de magia con todo tipo de cosas molonas y sobrenaturales.
Allí hace amigos y enemigos. En realidad la mitad de la historia no hubiese tenido lugar si Harry hubiese aceptado la mano que le tendía Draco. Esto es así.
El caso es que Harry sobrevivió al ataque de un terrible mago, enemigo del mundo entero. Tom. Como es un nombre que no impresiona para nada, pues decide cambiarlo a Voldemort, que es mucho más imponente. A medida que avanzan los libros la presencia de Voldemort va siendo más y más importante, con sospechas de que ha vuelto a la vida (o a algo parecido) y con expediciones en las que se demuestra que tres críos saben investigar y luchar mejor que magos experimentados.
Total, que Harry va creciendo (y el resto de la gente también, que si no sería muy raro). Se hace jugador de un deporte raruno y se dedica a investigar el misterio en torno a la muerte de sus padres, de su milagrosa salvación y del paradero de Voldemort. Se suceden muchas situaciones en las que todo el mundo le dice que no haga cosas y él se dedica a llevar la contraria y hacerlas todas.
Aparecen los primeros amores, los primeros conflictos entre amistades y las primeras drogas. Todo el mundo adora a Harry, salvo la gente estúpida. Porque Harry es guay. Por eso la saga tiene su nombre.
La gente empieza una campaña de desprestigio, surgen celos, rivalidades y cosas que explotan. Pero al final ven que Harry siempre tiene razón.
Aparecen muchos personajes secundarios a los que se les coge cariño. De lo contrario daría igual que se muriesen. Porque la autora decidió ser la Martin de los niños y traumatizarlos.
Y bueno, lo dicho. Que todo va de "Voldemort va a volver". "No, no, creo que no vuelve". "Ahora sí que vuelve". Y cuando vuelve (porque estaba claro) pues hay que buscar el modo de acabar con él, que viene a ser una búsqueda de objetos rarunos mezclada con el valor del amor y la amistad.
A todo esto, hay partidarios de Voldemort. Y uno de los personajes de la saga, el profesor Snape, se pasa toda la saga en plan "Ahora soy malo, ahora no". Al final está claro que no iba a serlo, pero no importa, sirve para mostrar fragmentos de su atormentado pasado como pringadillo oficial.
Al final del libro se produce una lucha épica con Harry como figura central. Como era de esperar, ganan los buenos. Muere más gente, se llora un rato junto a sus cadáveres y entonces pasan los años y tenemos un epílogo del futuro. Todos se han casado con quien se suponía que se debían casar, habían tenido hijos y todas esas cosas típicas de las que no se libran ni los magos. Fin.
Puntuación: Snape
Pros: Engancha y entretiene. Hay magia. Muere gente.
Contras: Los dramas adolescentes del trío protagonista son insoportables.
El fantasma de la ópera (también se destripa el argumento)
Yo soy muy inculta y nunca había visto la película ni leído el libro, así que apenas sabía nada de la historia. La cual me ha gustado más de lo que esperaba. Supongo que todo el mundo sabe de qué va. Un atormentado ser que vaga por los sótanos de la Ópera de París y se enamora de una de las cantantes. Ese ser es el fantasma, que durante la primera parte de la historia no se sabe si existe o es una invención, si es humano o u ente sobrenatural.
El fantasma es horrible, deforme y te mueres del susto si lo ves sin su máscara. Así que se oculta y odia a la humanidad por el desprecio que sufre debido a su aspecto. Muy rencoroso. Al final acaba por secuestrar a la cantante, la cual está enamorada de un vizconde muy lechuguino. El fantasma sufre celos, el fantasma mira mal. Y la pobre chiquilla se debate entre la repulsión y la pena.
Pasan cosas, muere gente (todas las obras ganan enteros si muere gente). Hay intriga, hay drama, hay misterio. Hay amor puro, absoluto y estúpido entre el vizconde y la cantante. Tan maravilloso es ese amor que el fantasma al final libera a la chica. Y así el fantasma se presenta de nuevo como ese ser atormentado, cuyo castigo de fealdad absoluta lo convirtió en un monstruo cuando en realidad era un ser humano decente. Sí, había matado a alguna que otra persona y hasta había montado una cámara de torturas. Pero quién no hace eso de cuando en cuando...
Así que el fantasma, tras sentir la compasión de la chica a la que ama, se siente dichoso y la deja marchar. Muere de amor y esas cosas dramáticas de aquellos tiempos. Y la chica y el vizconde se fugan juntos a lloriquear y ser felices.
Puntuación: Una lámpara de araña
Pros: La figura del fantasma. Aunque finalmente se revela humana y todo tiene una buena explicación, no deja de ser interesante. Su lado bueno, su lado malo y su lado de horchata. Todo eso lo convierte en un personaje molón.
Contras: Hay muchos desvanecimientos y lágrimas.
Esto es todo. Ea.
martes, 17 de febrero de 2015
Setecientas batallas y un mandril
SEÑOR CON OJOS: No sé de qué me está hablando
SEÑOR SIN OJOS: Los tulipanes no saben a mazapán.
SEÑOR CON OJOS: Oh, no. La frase maldita. Eso significa que han muerto siete personas mientras tomaban fanta. Terrible.
(APARECE EN ESCENA UNA MOTA DE POLVO)
MOTA DE POLVO: Yo conocí a tu padre...
(SEÑOR CON OJOS ASESINA A MOTA DE POLVO CON UNA POSTAL DE BENIDORM)
SEÑOR SIN OJOS: Ha hecho bien. Nunca hay que dejar que hablen y nublen nuestra mente con mentiras y zapatos de charol.
SEÑOR CON OJOS: Ahora podemos seguir hablando de nuestro pequeño asunto. Los dátiles escarchados de Zaragoza.
SEÑOR SIN OJOS: (BAILA SARDANAS COMO RESPUESTA)
PERSONA QUE ESCRIBE ESTA COSA: Ea, ya me he cansado.
SEÑOR SIN OJOS: Los tulipanes no saben a mazapán.
SEÑOR CON OJOS: Oh, no. La frase maldita. Eso significa que han muerto siete personas mientras tomaban fanta. Terrible.
(APARECE EN ESCENA UNA MOTA DE POLVO)
MOTA DE POLVO: Yo conocí a tu padre...
(SEÑOR CON OJOS ASESINA A MOTA DE POLVO CON UNA POSTAL DE BENIDORM)
SEÑOR SIN OJOS: Ha hecho bien. Nunca hay que dejar que hablen y nublen nuestra mente con mentiras y zapatos de charol.
SEÑOR CON OJOS: Ahora podemos seguir hablando de nuestro pequeño asunto. Los dátiles escarchados de Zaragoza.
SEÑOR SIN OJOS: (BAILA SARDANAS COMO RESPUESTA)
PERSONA QUE ESCRIBE ESTA COSA: Ea, ya me he cansado.
jueves, 22 de enero de 2015
Precipitaciones en el tercio sur
Todos los periódicos se estaban haciendo eco del alarmante aumento de goteras. Al principio nadie había querido darle importancia, pero estaba claro que ya era algo generalizado y había pasado de ser un rumor a ocupar portadas.
Según "La información del sureste", cinco de cada diez hogares presentaba ligeras goteras. Por su parte, "El diario de la cordillera" aumentaba el número hasta siete de cada diez en las zonas más deprimidas.
Pero el dato más alarmante lo había proporcionado "La pseudoinformación", que predecía un aumento de hasta el 30% de las goteras en los próximos seis meses.
A mí todo esto me deja bastante indiferente. No entiendo el motivo de tanto revuelo. Las goteras son molestas, sí, pero poco dramáticas. Con un cubo te las apañas mientras buscas el modo de localizar y reparar las filtraciones.
Más complicado es el asunto de mi diminuto estudio, donde el techo se abre en dos en momentos aleatorios. Si hace sol hasta se agradecen las vistas. Pero cuando está diluviando veo mis pertenencias flotar en la piscina que crea la tromba de agua.
Al principio trataba de achicar agua, claro. Pero pronto descubrí que era inútil. Un pantano había decidido mudarse al edificio vecino y vertía sus aguas directamente sobre el desprotegido tejado. Los fines de semana, que volvía al pueblo a visitar a la familia, un riachuelo serpenteante ocupaba su lugar.
Así que al final uno decide resignarse. Cuando te acostumbras a moverte chapoteando de un lado a otro te das cuenta de que no es tan terrible. Los libros se humedecen, eso es cierto. Y en invierno salir de la cama se vuelve el doble de difícil en esas situaciones. Nadie quiere abandonar el calor para lanzarse al agua helada. Pero se acaba convirtiendo en rutina. Tromba va, tromba viene. A veces pasa tanto tiempo entre una y otra que empiezas a preguntarte si tu techo ha decidido sellar sus compuertas para siempre. Pero eso no sucede jamás, antes o después te saluda nuevamente el diluvio.
Creo que es comprensible que, en esta situación, me importe bien poco lo que dicen los medios. Goteras, dicen. Quejas tontas de gente de secano. Lo de siempre.
Según "La información del sureste", cinco de cada diez hogares presentaba ligeras goteras. Por su parte, "El diario de la cordillera" aumentaba el número hasta siete de cada diez en las zonas más deprimidas.
Pero el dato más alarmante lo había proporcionado "La pseudoinformación", que predecía un aumento de hasta el 30% de las goteras en los próximos seis meses.
A mí todo esto me deja bastante indiferente. No entiendo el motivo de tanto revuelo. Las goteras son molestas, sí, pero poco dramáticas. Con un cubo te las apañas mientras buscas el modo de localizar y reparar las filtraciones.
Más complicado es el asunto de mi diminuto estudio, donde el techo se abre en dos en momentos aleatorios. Si hace sol hasta se agradecen las vistas. Pero cuando está diluviando veo mis pertenencias flotar en la piscina que crea la tromba de agua.
Al principio trataba de achicar agua, claro. Pero pronto descubrí que era inútil. Un pantano había decidido mudarse al edificio vecino y vertía sus aguas directamente sobre el desprotegido tejado. Los fines de semana, que volvía al pueblo a visitar a la familia, un riachuelo serpenteante ocupaba su lugar.
Así que al final uno decide resignarse. Cuando te acostumbras a moverte chapoteando de un lado a otro te das cuenta de que no es tan terrible. Los libros se humedecen, eso es cierto. Y en invierno salir de la cama se vuelve el doble de difícil en esas situaciones. Nadie quiere abandonar el calor para lanzarse al agua helada. Pero se acaba convirtiendo en rutina. Tromba va, tromba viene. A veces pasa tanto tiempo entre una y otra que empiezas a preguntarte si tu techo ha decidido sellar sus compuertas para siempre. Pero eso no sucede jamás, antes o después te saluda nuevamente el diluvio.
Creo que es comprensible que, en esta situación, me importe bien poco lo que dicen los medios. Goteras, dicen. Quejas tontas de gente de secano. Lo de siempre.
sábado, 17 de enero de 2015
El polen y su relación con las patas de un tapir
¡2015!
Ya tocaba ir actualizando. Aunque sea para que Skyrunner no se queje.
Como indica el título, voy a hablar de la relación entre el polen y las patas de un tapir. No de los tapires en general, no. De uno solo. Severiano. Tapir adulto, adicto al estropajo y defensor de los derechos de las pulgas a constituirse en comité.
Severiano no tiene patas. Ni polen. Así que se trata de una relación de pacífica coexistencia en la no existencia en la entrada de este blog. Aunque se podría decir que, al mismo tiempo, el haber hecho referencia a ambos elementos (tanto en el título como en el cuerpo de esta entrada) los convierte en algo tangible y existente. Con lo cual siguen estando relacionados, aunque sea únicamente por haber sido creados expresamente para la elaboración de este texto.
La verdad es que importa poco. No es primavera aún. No nos tenemos que preocupar por el polen. Tampoco es que yo me preocupe en primavera, la verdad sea dicha. Mi cuerpo es capaz de almacenar enfermedades, trastornos y males diversos. Pero la alergia al polen no es uno de ellos.
Como decía, aún falta para que llegue la primavera. Aunque no tanto como se podría pensar. Más de un día pero menos de setecientos. Es todo lo que puedo aventurar sin mirar el calendario.
Así que ahora tenemos frío invernal. Con cotas de nieve sobre los no se cuántos metros. Y heladas en zonas del Cantábrico. Y una aceituna tiesa en una isla perdida del mar de Java.
En estos meses no ha pasado nada destacable. Regresé del viaje. Muté en naftalina. Después en barómetro reaccionario. Como las presiones no son lo mío, regresé a mi ser original y ahora paso los días envuelta en mantas. Mi salud se puso en huelga y casi llegamos a los tribunales, pero no lo puse en conocimiento de nadie. Y ahora ya no hay que preocuparse, he ganado y tiene que recompensarme con una tarta de queso y una recreación en barro cocido de la batalla de las Termópilas. Aunque de eso ya han hecho hasta pelis. Bueno, pelis hacen de todo. Menos de Tapires polinizados. Un drama.
Así que nada, he vuelto. Para quedarme.
Ya tocaba ir actualizando. Aunque sea para que Skyrunner no se queje.
Como indica el título, voy a hablar de la relación entre el polen y las patas de un tapir. No de los tapires en general, no. De uno solo. Severiano. Tapir adulto, adicto al estropajo y defensor de los derechos de las pulgas a constituirse en comité.
Severiano no tiene patas. Ni polen. Así que se trata de una relación de pacífica coexistencia en la no existencia en la entrada de este blog. Aunque se podría decir que, al mismo tiempo, el haber hecho referencia a ambos elementos (tanto en el título como en el cuerpo de esta entrada) los convierte en algo tangible y existente. Con lo cual siguen estando relacionados, aunque sea únicamente por haber sido creados expresamente para la elaboración de este texto.
La verdad es que importa poco. No es primavera aún. No nos tenemos que preocupar por el polen. Tampoco es que yo me preocupe en primavera, la verdad sea dicha. Mi cuerpo es capaz de almacenar enfermedades, trastornos y males diversos. Pero la alergia al polen no es uno de ellos.
Como decía, aún falta para que llegue la primavera. Aunque no tanto como se podría pensar. Más de un día pero menos de setecientos. Es todo lo que puedo aventurar sin mirar el calendario.
Así que ahora tenemos frío invernal. Con cotas de nieve sobre los no se cuántos metros. Y heladas en zonas del Cantábrico. Y una aceituna tiesa en una isla perdida del mar de Java.
En estos meses no ha pasado nada destacable. Regresé del viaje. Muté en naftalina. Después en barómetro reaccionario. Como las presiones no son lo mío, regresé a mi ser original y ahora paso los días envuelta en mantas. Mi salud se puso en huelga y casi llegamos a los tribunales, pero no lo puse en conocimiento de nadie. Y ahora ya no hay que preocuparse, he ganado y tiene que recompensarme con una tarta de queso y una recreación en barro cocido de la batalla de las Termópilas. Aunque de eso ya han hecho hasta pelis. Bueno, pelis hacen de todo. Menos de Tapires polinizados. Un drama.
Así que nada, he vuelto. Para quedarme.
domingo, 23 de noviembre de 2014
Cuidado con los erizos de cartón
¡He vuelto!
Ahora que ya he acabado con el blog del viaje, toca recuperar este. No actualizo desde principios de septiembre, ya me vale. Aunque tampoco es que haya pasado nada emocionante. Nadie me da los mil euros, no he dominado ni un terreno minúsculo, no he matado a nadie, no me han abducido, no han convertido el exilio en un lugar maravilloso ni ha habido una invasión de croquetas con prejuicios.
Así que aquí sigue mi vida, sin muchos cambios. Con perspectiva de algunos (o muchos) en un futuro cercano (o lejano). Pero ahora mismo, novedades cero. ¡Cero! Qué dramático.
Como hablar de que no tengo nada especial que contar es muy aburrido, os voy a dejar con la típica recopilación de hechos de elevada importancia que no todo el mundo conoce.
-Las anguilas no tienen nada que ver con la fluctuación del valor del terciopelo en el mercado de segunda mano iraní.
-Dos de cada cuatro cocodrilos se declaran amantes del dominó.
-Cae en picado la popularidad del golf inverso en Polonia.
-Tendencias de moda para el 2015. La ropa sigue llevándose mucho.
-Un estudio alemán demuestra que las gallinas ponedoras tienen problemas a la hora de respetar los semáforos cuando conducen descapotables. Sin embargo, en pequeños utilitarios de segunda mano muestran una conducta mucho más respetuosa.
-El poder de las naranjas. Esta fruta tiene un porrón de cosas buenas y saludables. Se aconseja contemplarlas cada mañana para sentirte inspirado por sus vibraciones místicas de tipo cítrico.
-Aumenta el número de usuarios de PC que no lucha por la custodia de los pangolines en caso de divorcio. Los gobiernos (todos ellos) estudian medidas para fomentar la conciliación laboral y familipangoliar.
-Muere un señor viejo en Nueva York.
-La mejor forma de eliminar el estrés laboral es dejando el trabajo y dedicándose a la vida contemplativa. En su defecto, vistiendo con camisetas de los 90 desteñidas.
-Se incrementa el número de robos mediante violencia entre la población de palomas de Bruselas.
-Confirmado que cuidar de un bote de judías a modo de recién nacido no es perjudicial para el funcionamiento del riñón. Todavía es pronto para afirmar si esto se aplica también a los de garbanzos.
-El próximo número de la lotería acabará en 8. O en 5. Puede que en 1 o en 6. Quizás en 7. Tampoco podemos descartar el 3, el 4 o el 2. 9 y 0 lo tienen más crudo, pero no imposible.
-La dendrofilia gana adeptos en un pueblo cerca de Matalascañas. Se aconseja vigilar de cerca todo ser susceptible de hacer la fotosíntesis. Eso incluye bibliotecarios y ebanistas.
-El polimorfismo cromático sintético termal es cada vez un tema que nunca falla a la hora de intentar librarnos de vendedores de gatos disecados.
Y esto es todo. Espero que algunos de estos interesantísimos datos os pueda servir para ligar en vuestras noches locas de pescadería.
Ahora que ya he acabado con el blog del viaje, toca recuperar este. No actualizo desde principios de septiembre, ya me vale. Aunque tampoco es que haya pasado nada emocionante. Nadie me da los mil euros, no he dominado ni un terreno minúsculo, no he matado a nadie, no me han abducido, no han convertido el exilio en un lugar maravilloso ni ha habido una invasión de croquetas con prejuicios.
Así que aquí sigue mi vida, sin muchos cambios. Con perspectiva de algunos (o muchos) en un futuro cercano (o lejano). Pero ahora mismo, novedades cero. ¡Cero! Qué dramático.
Como hablar de que no tengo nada especial que contar es muy aburrido, os voy a dejar con la típica recopilación de hechos de elevada importancia que no todo el mundo conoce.
-Las anguilas no tienen nada que ver con la fluctuación del valor del terciopelo en el mercado de segunda mano iraní.
-Dos de cada cuatro cocodrilos se declaran amantes del dominó.
-Cae en picado la popularidad del golf inverso en Polonia.
-Tendencias de moda para el 2015. La ropa sigue llevándose mucho.
-Un estudio alemán demuestra que las gallinas ponedoras tienen problemas a la hora de respetar los semáforos cuando conducen descapotables. Sin embargo, en pequeños utilitarios de segunda mano muestran una conducta mucho más respetuosa.
-El poder de las naranjas. Esta fruta tiene un porrón de cosas buenas y saludables. Se aconseja contemplarlas cada mañana para sentirte inspirado por sus vibraciones místicas de tipo cítrico.
-Aumenta el número de usuarios de PC que no lucha por la custodia de los pangolines en caso de divorcio. Los gobiernos (todos ellos) estudian medidas para fomentar la conciliación laboral y familipangoliar.
-Muere un señor viejo en Nueva York.
-La mejor forma de eliminar el estrés laboral es dejando el trabajo y dedicándose a la vida contemplativa. En su defecto, vistiendo con camisetas de los 90 desteñidas.
-Se incrementa el número de robos mediante violencia entre la población de palomas de Bruselas.
-Confirmado que cuidar de un bote de judías a modo de recién nacido no es perjudicial para el funcionamiento del riñón. Todavía es pronto para afirmar si esto se aplica también a los de garbanzos.
-El próximo número de la lotería acabará en 8. O en 5. Puede que en 1 o en 6. Quizás en 7. Tampoco podemos descartar el 3, el 4 o el 2. 9 y 0 lo tienen más crudo, pero no imposible.
-La dendrofilia gana adeptos en un pueblo cerca de Matalascañas. Se aconseja vigilar de cerca todo ser susceptible de hacer la fotosíntesis. Eso incluye bibliotecarios y ebanistas.
-El polimorfismo cromático sintético termal es cada vez un tema que nunca falla a la hora de intentar librarnos de vendedores de gatos disecados.
Y esto es todo. Espero que algunos de estos interesantísimos datos os pueda servir para ligar en vuestras noches locas de pescadería.
martes, 2 de septiembre de 2014
Enamorada
¡Yey! Sigo viva. Me he saltado el mes de agosto, poca vergüenza la mía. Y encima no vuelvo para ofrecer más pseudocríticas, sino que regreso para poner cosas ñoñas. El terror.
No hay nada peor para un escritor que ser feliz. Es un hecho. No se pueden escribir cosas desgarradoras cuando estás todo el día con la sonrisa tonta. Se pueden escribir cosas sobre pollos tuertos, eso desde luego. Y eso ya está encauzado en un proyecto que algún día será algo más que un puñado de páginas en un rincón del disco duro.
Sin embargo, se puede vaciar el alma (si tienes) cuando las cosas van mal. Lo veo a diario, gente que llena sus redes sociales de pensamientos profundos, acompañados de canciones melancólicas. Pero yo ahora solo puedo pensar en lo bien que se está en la cama, en lo abusable que es mi melenudo, en mi próximo viaje y en lavadoras de terciopelo. Esto último solamente los fines de semana.
En cualquier caso, quería actualizar. Aunque fuese con una entrada como esta. O tal vez una entrada como esta es precisamente lo que tenía que poner.
Hace un par de semanas cumplí un año junto a mi merluzo. Es gracioso, ya debería estar más que acostumbrada a aniversarios, que vengo de dos relaciones largas. Pero parece que cada nueva relación borra todo el pasado y se alza con el título de "la mejor relación del mundo". Y te emocionas como si nunca antes hubieses cumplido un primer año junto a alguien.
La verdad es que tiene mérito sentirse así, porque precisamente vengo de relaciones en las que fui muy feliz. De hecho, la última fue tan buena que con mi ex sigo teniendo una profunda amistad y lo adoro sobremanera.
Así que un año. Un año perfecto. Un año en el que he descubierto que pese a volverme más exigente con cada nueva relación, soy capaz de encontrar a alguien a la altura de las expectativas. Y eso que pensaba que precisamente este meloncio era el menos indicado para contribuir a la felicidad. Pero el destino no pensaba lo mismo. Casi me salgo con la mía, me crucé con un par de personas que tenían su aquel. Me entretuve interesándome en ellas (y a veces ellas en mí) pero todo fue en vano. Desde aquí tengo que agradecer que no fuesen las personas adecuadas para mí. Gracias a ello algo se encendió en mi cabecita, una bombilla de esas de bajo consumo. Y se me ocurrió que igual ese informático melenudo al que llevaba meses tratándolo como mi novio (pero sin admitirlo, desde luego) podía ser alguien digno de ese título. Ah, maravilloso viaje a Japón que me permitió pasar varios días sin pensar en un solo hombre y pasar página con mi relación anterior. Y maravillosa quedada veraniega de meses después, en la que comprobé que era inútil seguir negando que quería tener a mi melenudo al lado.
Y así nos plantamos en el presente, un año después de ese momento en el que le confesé que yo ya no podía verlo como a un amigo. O pasado cercano, que como dije, de eso hace un par de semanas. Lo que sí es presente, de lo más cercano y actual, es el estado de enamoramiento tonto que aún tengo encima. Ese mismo estado es el que me hace estar ya de los nervios con el nuevo viaje. Sí, ir a Japón mola. Pero ir con él, poder mostrarle todos los lugares que me encantaron, sorprenderlo con sitios maravillosos... eso es lo que realmente me hace ilusión. Y tomar dulces, claro. Y volver a la fanta de uva y al calpis. Ains *_*
Como decía en el título, estoy enamorada. Pero no solo de él. De la vida en general. Y no porque la vida sea estupenda. No tengo trabajo, vivo en el exilio, tengo a todos mis amigos lejos, mi salud sigue siendo de segunda mano y el mundo todavía está sin dominar. Pero existo y eso mola mucho. Porque podría haberme tocado ser cualquier otra persona, pero no. Soy yo. Y eso es genial. Muy poco modesto por mi parte, pero genial. Y cuando te enamoras de la vida, la vida se enamora de ti y te pone informáticos melenudos en el camino. Y abusas de ellos y te los pides como novios. Así funcionan estas cosas.
Hasta aquí la actualización nocturna-amorosa de hoy. Ahora a la cama.
No hay nada peor para un escritor que ser feliz. Es un hecho. No se pueden escribir cosas desgarradoras cuando estás todo el día con la sonrisa tonta. Se pueden escribir cosas sobre pollos tuertos, eso desde luego. Y eso ya está encauzado en un proyecto que algún día será algo más que un puñado de páginas en un rincón del disco duro.
Sin embargo, se puede vaciar el alma (si tienes) cuando las cosas van mal. Lo veo a diario, gente que llena sus redes sociales de pensamientos profundos, acompañados de canciones melancólicas. Pero yo ahora solo puedo pensar en lo bien que se está en la cama, en lo abusable que es mi melenudo, en mi próximo viaje y en lavadoras de terciopelo. Esto último solamente los fines de semana.
En cualquier caso, quería actualizar. Aunque fuese con una entrada como esta. O tal vez una entrada como esta es precisamente lo que tenía que poner.
Hace un par de semanas cumplí un año junto a mi merluzo. Es gracioso, ya debería estar más que acostumbrada a aniversarios, que vengo de dos relaciones largas. Pero parece que cada nueva relación borra todo el pasado y se alza con el título de "la mejor relación del mundo". Y te emocionas como si nunca antes hubieses cumplido un primer año junto a alguien.
La verdad es que tiene mérito sentirse así, porque precisamente vengo de relaciones en las que fui muy feliz. De hecho, la última fue tan buena que con mi ex sigo teniendo una profunda amistad y lo adoro sobremanera.
Así que un año. Un año perfecto. Un año en el que he descubierto que pese a volverme más exigente con cada nueva relación, soy capaz de encontrar a alguien a la altura de las expectativas. Y eso que pensaba que precisamente este meloncio era el menos indicado para contribuir a la felicidad. Pero el destino no pensaba lo mismo. Casi me salgo con la mía, me crucé con un par de personas que tenían su aquel. Me entretuve interesándome en ellas (y a veces ellas en mí) pero todo fue en vano. Desde aquí tengo que agradecer que no fuesen las personas adecuadas para mí. Gracias a ello algo se encendió en mi cabecita, una bombilla de esas de bajo consumo. Y se me ocurrió que igual ese informático melenudo al que llevaba meses tratándolo como mi novio (pero sin admitirlo, desde luego) podía ser alguien digno de ese título. Ah, maravilloso viaje a Japón que me permitió pasar varios días sin pensar en un solo hombre y pasar página con mi relación anterior. Y maravillosa quedada veraniega de meses después, en la que comprobé que era inútil seguir negando que quería tener a mi melenudo al lado.
Y así nos plantamos en el presente, un año después de ese momento en el que le confesé que yo ya no podía verlo como a un amigo. O pasado cercano, que como dije, de eso hace un par de semanas. Lo que sí es presente, de lo más cercano y actual, es el estado de enamoramiento tonto que aún tengo encima. Ese mismo estado es el que me hace estar ya de los nervios con el nuevo viaje. Sí, ir a Japón mola. Pero ir con él, poder mostrarle todos los lugares que me encantaron, sorprenderlo con sitios maravillosos... eso es lo que realmente me hace ilusión. Y tomar dulces, claro. Y volver a la fanta de uva y al calpis. Ains *_*
Como decía en el título, estoy enamorada. Pero no solo de él. De la vida en general. Y no porque la vida sea estupenda. No tengo trabajo, vivo en el exilio, tengo a todos mis amigos lejos, mi salud sigue siendo de segunda mano y el mundo todavía está sin dominar. Pero existo y eso mola mucho. Porque podría haberme tocado ser cualquier otra persona, pero no. Soy yo. Y eso es genial. Muy poco modesto por mi parte, pero genial. Y cuando te enamoras de la vida, la vida se enamora de ti y te pone informáticos melenudos en el camino. Y abusas de ellos y te los pides como novios. Así funcionan estas cosas.
Hasta aquí la actualización nocturna-amorosa de hoy. Ahora a la cama.
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