Todos buscamos la vida en el calor del verano, bajo los rayos del perezoso sol. Todos queremos encontrarla reflejada en una sonrisa, en unas palabras tiernamente susurradas, en una caricia tímida, en un abrazo eterno.
Pero para aquellos a los que la apatía nos ha acompañado gran parte del camino, compartiendo con nosotros el sustento, el abrigo y hasta el mismo aire que respiramos, hay más vida que la que nace de la alegría. Hay vida en el dolor, en el llanto, en el corazón que se estremece herido en nuestro pecho. Sufrimiento en forma de lágrimas que te recuerda que no has muerto, que tus sentidos están preparados para acoger de nuevo al mundo.
Y sonríes, mientras tu rostro sigue empapado, surcado por cicatrices que resbalan en forma de gotas, serpenteando sobre tu piel. La amargura es salada esta noche cuando besa la comisura de tus labios, dulce cuando es acunada por tu alma. Das las gracias, a todo y a nada a la vez, por tener la oportunidad de jugar con el destino, de internarte en sendas aún por trazar, jugando a desvestir la razón hasta convertirla en brisa de estío.
En las lágrimas está la vida. Porque sin vida no hay dolor que nos arranque el más mínimo quejido, la más leve sombra de preocupación. Lloro. Y secas mis lágrimas con tus besos distantes. Vivamos juntos este instante... dejémonos llevar por esta redención.
lunes, 8 de noviembre de 2010
sábado, 6 de noviembre de 2010
Mis pulsaciones están monetizadas
Bajas la escalera de caracol con sumo cuidado, temiendo tropezar con los cadáveres que se apilan unos sobre otros. Llegas entonces a la amplia sala cubierta con tapices multicolores. Un niño de rostro angelical y bucles dorados permanece con la mirada vacía, perdida en el infinito. Los ojos vidriosos de aquel al que han arrebatado la vida, del muñeco inerte que cuelga del ventanal, claveteadas las manos en la madera. A sus pies, las doncellas yacen desmadejadas sobre el suelo, la sangre corriendo a regueros hasta ti.
Sonríes. Al fin estás en casa.
Sonríes. Al fin estás en casa.
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Pistacho gris
Pistacho gris siempre era marginado por sus compañeros, por su familia y por un grupo de pedruscos que pasaban por ahí. Porque hay pedruscos que se mueven por donde les viene en gana, especialmente en tardes de lluvia poco educada.
Pero lo más importante en esta historia es que pistacho gris había cometido un asesinato. Oh, sí. Pistacho gris era un criminal. Y por eso no podemos seguir hablando de él en estas páginas. Bueno, técnicamente sí podemos, pero no debemos. Claro que nunca me ha importado lo que uno debe o no hacer. Pero prefiero hablar de su primo, guisante rojo. Él no había matado a nadie, aunque había violado a un buzón. La verdad es que los protagonistas de la entrada de hoy son un poco conflictivos.
Así que hablaré de marsopas.
A pistacho gris le gustan las marsopas. Es lógico, a todos nos gustan las marsopas. Menos a ti. Y menos a tu vecino.
El caso es que a mí también me gusta el chocolate. Y la gente generosa que dona mil euros (por ejemplo). Pero yo tengo sueño. Mucho. Y quería actualizar, pero no soy capaz de escribir nada coherente mientras mis ojos quieren tomarse unas vacaciones. Así que os declararé mi amor de los miércoles. Es ligeramente similar al de los lunes, pero con ciertos matices de amor de sábado. Y un toque de salmón fosilizado recubierto con lonchas de queso.
Tengo sueño. He dicho. Y he hecho. No sé qué exactamente, pero hecho está.
Necesito que llegue diciembre. Y a Jancio.
Feliz noche de la montaña siniestra.
Pero lo más importante en esta historia es que pistacho gris había cometido un asesinato. Oh, sí. Pistacho gris era un criminal. Y por eso no podemos seguir hablando de él en estas páginas. Bueno, técnicamente sí podemos, pero no debemos. Claro que nunca me ha importado lo que uno debe o no hacer. Pero prefiero hablar de su primo, guisante rojo. Él no había matado a nadie, aunque había violado a un buzón. La verdad es que los protagonistas de la entrada de hoy son un poco conflictivos.
Así que hablaré de marsopas.
A pistacho gris le gustan las marsopas. Es lógico, a todos nos gustan las marsopas. Menos a ti. Y menos a tu vecino.
El caso es que a mí también me gusta el chocolate. Y la gente generosa que dona mil euros (por ejemplo). Pero yo tengo sueño. Mucho. Y quería actualizar, pero no soy capaz de escribir nada coherente mientras mis ojos quieren tomarse unas vacaciones. Así que os declararé mi amor de los miércoles. Es ligeramente similar al de los lunes, pero con ciertos matices de amor de sábado. Y un toque de salmón fosilizado recubierto con lonchas de queso.
Tengo sueño. He dicho. Y he hecho. No sé qué exactamente, pero hecho está.
Necesito que llegue diciembre. Y a Jancio.
Feliz noche de la montaña siniestra.
domingo, 31 de octubre de 2010
De personas con ojos
Amanecía. Y pude verlo porque contaba con ojos funcionales, de esos que disponen de párpados que se abren y se cierran. Y pies para caminar (y patear gente). Gracias a ellos, pude dejar atrás a la habitación en forma de talismán invertido.
Amanecía. Rojo, rojo, rojo, naranja, rojo, rojo, rosa, naranja, rojo. Y un pistacho.
Salí de casa envuelta en sueños, dejándome llevar.
Amanecía. El río serpenteaba entre los árboles, murmurando no sé qué sobre la inflación y el ipc. Las nubes se asomaban, perezosas, tras las montañas de cumbres nevadas. Rojo, rosa, rojo, azul. Blanco reflejando los juegos de luces, buitres leonados bailando claqué.
Me detuve junto al estanque, como cada mañana. La superficie permanecía en calma, dormitando el agua en estas horas tan tempranas. Me despojé de mi capa de oro, de mi delantal de plata y de mi coraza +3. Me sumergí, formando ondas que se desplazaban hasta la orilla. Todo era paz y tranquilidad en ese lugar. Y agua muy fría. Helada. Es lo que tiene escribir relatos propios de tiempos primaverales cuando le estamos dando la bienvenida a noviembre.
Amanecía. Y tres patos me saludaron diciendo "Ey, qué pasa" y se dirigieron diligentemente a sus puestos de trabajo en la azucarera. Rojo, azul, amarillo y verde con puntos negros. Gráficos en RGB y sonido dual. Tres paradigmas y medio.
Amanecía.
Amanecía. Rojo, rojo, rojo, naranja, rojo, rojo, rosa, naranja, rojo. Y un pistacho.
Salí de casa envuelta en sueños, dejándome llevar.
Amanecía. El río serpenteaba entre los árboles, murmurando no sé qué sobre la inflación y el ipc. Las nubes se asomaban, perezosas, tras las montañas de cumbres nevadas. Rojo, rosa, rojo, azul. Blanco reflejando los juegos de luces, buitres leonados bailando claqué.
Me detuve junto al estanque, como cada mañana. La superficie permanecía en calma, dormitando el agua en estas horas tan tempranas. Me despojé de mi capa de oro, de mi delantal de plata y de mi coraza +3. Me sumergí, formando ondas que se desplazaban hasta la orilla. Todo era paz y tranquilidad en ese lugar. Y agua muy fría. Helada. Es lo que tiene escribir relatos propios de tiempos primaverales cuando le estamos dando la bienvenida a noviembre.
Amanecía. Y tres patos me saludaron diciendo "Ey, qué pasa" y se dirigieron diligentemente a sus puestos de trabajo en la azucarera. Rojo, azul, amarillo y verde con puntos negros. Gráficos en RGB y sonido dual. Tres paradigmas y medio.
Amanecía.
sábado, 30 de octubre de 2010
Quiero vacaciones
O cobrar un sueldo. En realidad con irme de esta ciudad ya me conformo. Afortunadamente, después de navidad podré hacerlo. Mhuahahahaha.
Pero hasta entonces mi tiempo libre escasea (y el poco que tengo, lo tengo que repartir entre mi nenaza, el vicio, libros y demás aficiones). Así que no puedo actualizar. Oh, qué lástima. Aunque realmente, en caso de poder.. ¿qué iba a poner? Lo más destacable de este trabajo fue un francés que llamó para intentar estafarnos (no coló). El resto son facturas, expedientes y cosas feas. Y jornada partida. Ah, y autobuses que pasan de hora en hora. Suerte que Pratchett hace llevadera la espera.
Así que igual me da por reinventarme mi vida. ¿Por qué no? Aún me queda más de un mes de tedio absoluto, gambas amorfas y triceratops en pantalón corto. ¿Qué hay de malo en manifestarse frente a la ficticia plaza mayor de mi ficticio pueblo y defender los derechos de las bombillas fundidas? Absolutamente nada. Así que quién sabe, igual me da por ahí.
Pero hasta entonces mi tiempo libre escasea (y el poco que tengo, lo tengo que repartir entre mi nenaza, el vicio, libros y demás aficiones). Así que no puedo actualizar. Oh, qué lástima. Aunque realmente, en caso de poder.. ¿qué iba a poner? Lo más destacable de este trabajo fue un francés que llamó para intentar estafarnos (no coló). El resto son facturas, expedientes y cosas feas. Y jornada partida. Ah, y autobuses que pasan de hora en hora. Suerte que Pratchett hace llevadera la espera.
Así que igual me da por reinventarme mi vida. ¿Por qué no? Aún me queda más de un mes de tedio absoluto, gambas amorfas y triceratops en pantalón corto. ¿Qué hay de malo en manifestarse frente a la ficticia plaza mayor de mi ficticio pueblo y defender los derechos de las bombillas fundidas? Absolutamente nada. Así que quién sabe, igual me da por ahí.
jueves, 14 de octubre de 2010
Cosas buenas de esta vida (y de la vida de un orangután)
A la búsqueda de un término medio (paso de tener todo el día libre a solo tener un par de horas). Mientras tanto, repaso todas las cosas buenas que uno a veces no es capaz de ver en los malos momentos. Por ejemplo...
-Estar con vida. Eh, que solo tenemos una y ni siquiera acaba cuando a nosotros nos gustaría. Pero por ahora, estamos vivos. Muchos desearían poder estarlo y no pueden... otros pueden y no lo desean... como ahora tengo la inmensa suerte de no encontrarme en ninguna de las dos situaciones anteriormente descritas, pienso disfrutar de mi día a día.
-Tengo salud. Bueno, mental no mucha... y la física a veces deja que desear XD. Pero no tengo nada grave, puedo llevar una vida normal, sin dolor, sin impedimentos.
-Tengo mis sentidos intactos. Puedo escuchar canis berrear y maravillarme ante Rothko XD. Ey, y puedo desplazarme a cualquier sitio por mi propio pie (eso no es un sentido, pero anda que no mola). Y puedo hablar y hablar hasta aburrir a la gente.
-Tengo una familia con la que me llevo estupendamente. Podría faltarme alguien, podría tenerlos a todos y llevarnos fatal los unos con los otros. Pero no, he tenido la suerte de tener una relación estupenda con ellos. Aunque Plinio pase de mí de cuando en cuando XD
-No vivo bajo un puente. No es que me hayan hecho nada los puentes, pero no los veo yo muy acogedores. Además puedo permitirme ropa, comida y hasta conexión a internet. Yeah. Bueno, en realidad se lo pueden permitir aquellos que me mantienen, que por ahora el tener trabajo remunerado no está en la lista de cosas buenas que tengo en esta vida (de hecho, uno se pregunta si el trabajo puede ser considerado algo bueno alguna vez XD).
-Puedo poner XD. La vida sería muy triste sin ello.
-Puedo seguir haciendo listados y llegar tarde a las prácticas. Y perderme cosas tan apasionantes como hacer papeleo administrativo sin ver un duro. Y es que otra de las cosas que puedo hacer en esta vida es quejarme. Mhuahahaha.
-Estar con vida. Eh, que solo tenemos una y ni siquiera acaba cuando a nosotros nos gustaría. Pero por ahora, estamos vivos. Muchos desearían poder estarlo y no pueden... otros pueden y no lo desean... como ahora tengo la inmensa suerte de no encontrarme en ninguna de las dos situaciones anteriormente descritas, pienso disfrutar de mi día a día.
-Tengo salud. Bueno, mental no mucha... y la física a veces deja que desear XD. Pero no tengo nada grave, puedo llevar una vida normal, sin dolor, sin impedimentos.
-Tengo mis sentidos intactos. Puedo escuchar canis berrear y maravillarme ante Rothko XD. Ey, y puedo desplazarme a cualquier sitio por mi propio pie (eso no es un sentido, pero anda que no mola). Y puedo hablar y hablar hasta aburrir a la gente.
-Tengo una familia con la que me llevo estupendamente. Podría faltarme alguien, podría tenerlos a todos y llevarnos fatal los unos con los otros. Pero no, he tenido la suerte de tener una relación estupenda con ellos. Aunque Plinio pase de mí de cuando en cuando XD
-No vivo bajo un puente. No es que me hayan hecho nada los puentes, pero no los veo yo muy acogedores. Además puedo permitirme ropa, comida y hasta conexión a internet. Yeah. Bueno, en realidad se lo pueden permitir aquellos que me mantienen, que por ahora el tener trabajo remunerado no está en la lista de cosas buenas que tengo en esta vida (de hecho, uno se pregunta si el trabajo puede ser considerado algo bueno alguna vez XD).
-Puedo poner XD. La vida sería muy triste sin ello.
-Puedo seguir haciendo listados y llegar tarde a las prácticas. Y perderme cosas tan apasionantes como hacer papeleo administrativo sin ver un duro. Y es que otra de las cosas que puedo hacer en esta vida es quejarme. Mhuahahaha.
sábado, 9 de octubre de 2010
Code Geass- Análisis por un pollo
En realidad no, pero podría haber obligado a un pollo a escribir sus impresiones. A falta de pollo, ahí van las mías. Voy a destripar el argumento... el que avisa no es traidor (de hecho, es buena persona y debería recibir donaciones de mil euros casi a diario).
La serie va de un ser humano con ojos (y geass en uno de ellos). ¿Qué es eso del geass? Un poder así molón que te permite hacer cosas varias... en el caso de Lelouch, el prota de Code Geass, conseguir obediencia absoluta. Según avanza la serie, se va descubriendo que hay otros personajes que poseen también dicho poder (aunque con diferentes efectos). De hecho, para tratarse de una zona pequeña y estar todos así como "en familia", sale gente con geass de cualquier rincón. Toda esta historia del geass es la excusa para ver cómo un chico demente se propone cambiar el orden mundial... a ratos no se sabe si para buscar el bien de la humanidad, para sí mismo o para su hermana menor (que despierta en él una obsesión bastante enfermiza). El proceso se ve aderezado con luchas en robots gigantes, pinceladas de traición, amistad, enfrentamiento del bien contra el mal, chicas que enseñan las tetas sin motivo aparente (especialmente en la segunda temporada) y trozos de pizza.
Code Geass me ha gustado, las cosas como son. Es entretenida, Lelouch es muy mono, el ritmo no decae en ningún momento y siempre te deja con ganas de más. Para mí gusto es bastante mejor la primera temporada, pero ello no implica que la segunda no esté bien... simplemente no es tan sensacional como la primera. Más cosas a señalar... algunos personajes cambian de parecer según la dirección del viento, pero esas cosas pasan hasta en la vida real. Seguro que la mitad de los personajes de Code Geass podrían haber sido informáticos.
Y ya está. Hasta aquí el análisis del pollo. Que ni es análisis ni es nada, pero lo que no sé es cómo logro escribir después de lo amargada que estoy con las prácticas. Quien tuviese un geass para dominar el mundo... o al menos, para acabar con la jornada partida.
Disfruten del fin de semana y de los husos horarios.
La serie va de un ser humano con ojos (y geass en uno de ellos). ¿Qué es eso del geass? Un poder así molón que te permite hacer cosas varias... en el caso de Lelouch, el prota de Code Geass, conseguir obediencia absoluta. Según avanza la serie, se va descubriendo que hay otros personajes que poseen también dicho poder (aunque con diferentes efectos). De hecho, para tratarse de una zona pequeña y estar todos así como "en familia", sale gente con geass de cualquier rincón. Toda esta historia del geass es la excusa para ver cómo un chico demente se propone cambiar el orden mundial... a ratos no se sabe si para buscar el bien de la humanidad, para sí mismo o para su hermana menor (que despierta en él una obsesión bastante enfermiza). El proceso se ve aderezado con luchas en robots gigantes, pinceladas de traición, amistad, enfrentamiento del bien contra el mal, chicas que enseñan las tetas sin motivo aparente (especialmente en la segunda temporada) y trozos de pizza.
Code Geass me ha gustado, las cosas como son. Es entretenida, Lelouch es muy mono, el ritmo no decae en ningún momento y siempre te deja con ganas de más. Para mí gusto es bastante mejor la primera temporada, pero ello no implica que la segunda no esté bien... simplemente no es tan sensacional como la primera. Más cosas a señalar... algunos personajes cambian de parecer según la dirección del viento, pero esas cosas pasan hasta en la vida real. Seguro que la mitad de los personajes de Code Geass podrían haber sido informáticos.
Y ya está. Hasta aquí el análisis del pollo. Que ni es análisis ni es nada, pero lo que no sé es cómo logro escribir después de lo amargada que estoy con las prácticas. Quien tuviese un geass para dominar el mundo... o al menos, para acabar con la jornada partida.
Disfruten del fin de semana y de los husos horarios.
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