No ha estado mal recordar por un día mi antigua vida. Es curioso que puedas estar meses sin pisar una ciudad y sentir que nunca has terminado de irte. Igual sucede con las personas, a las que no es necesario ver cada día para sentirte cómodo entre ellas.
Y para que cierta pija no olvide las cosas que merecen la pena ser recordadas (un par de bandejazos más y seguro que lo acabarías olvidando XD) ahí van las dos frases estrella de la tarde.
-Qué... (pausa dramática) rojo.
-¡Es que el colacao es tan pequeño!
Para el resto de los mortales esto no tiene sentido, pero ella y yo se lo encontramos, como buenas personas autónomas después de la escisión XD.
El regargojano se expande al habla... ha empezado por los adjetivos... pero tiempo al tiempo... en cuanto ella domine el mundo (o la parte interesante del mundo, que ya vimos que solo un pequeño porcentaje merece la pena) el diccionario entero estará lleno de regargojano. Fundará una escuela oficial donde impartirá el idioma.
Y como no podía ser de otra manera, aquí van sus últimas frases...
[22:47:59] [Mello] por cierto
[22:48:04] [Regargojana] auwea? (qué)
[01:02:16] [Regargojana] ahora me voy, que muero de sueño
[01:02:19] [Regargojana] mañana halbmaoas!
[01:02:23] [Mello] hasta mañanaaaa
[01:02:27] [Regargojana] bñpouye!
[22:17:43] [Regargojana] qué athoas ho?
[22:17:45] [Regargojana] tal hoy?
[22:17:46] [Regargojana] XD
[23:46:10] [Regargojana] él también está ent ratarimo? (en tratamiento)
[22:42:51] [Regargojana] sónde a diosdg? (dónde ha ido)
[23:48:48] *Regargojana va a por unos gutnes (guantes)
tienes lblro todav? (el blog todavía)
Seré recotra (rectora)
[00:04:48] [Regargojana] yo tengo sueño también
[00:04:51] [Regargojana] me iré en un ratorio (rato)
[23:34:57] [Regargojana] pero no puedes ponerlo porque lo de las carpas es un aconpisparción secreta (conspiración)
[23:21:52] *Regargojana espera sansiosacmente (ansiosamente)
[22:36:05] [Regargojana] hoasl
[22:36:06] [Regargojana] !
[22:36:10] [Regargojana] voya ver al soer poeso (voy a ver a los perros)
Maravilloso. Espléndido. Sin palabras me deja.
domingo, 3 de octubre de 2010
martes, 14 de septiembre de 2010
Pequeños cambios
Quiero dar las gracias a todos los que han estado a mi lado estos dos últimos años, en un momento u otro. Ha sido divertido compartir tantas y tantas vivencias con vosotros. Pero ha llegado el momento de tomarme unas buenas y merecidas vacaciones. Quiero desconectar un poco de varios asuntos y, sobre todo, tengo ganas de reencontrarme con esa parcela de intimidad perdida. Así que disculpad mi ausencia, pero tengo un objetivo que alcanzar y para ello debo apartarme un tiempo de este mundo de ceros y unos.
Todo va bien, que nadie vaya a preocuparse. Simplemente quiero descansar, que me lo he ganado. Y la única forma de conseguir efectivamente ese descanso es alejándome una temporada. Quiero ser un poco egoísta y vivir sin preocupaciones, sin compartir mi vida, sin dar explicaciones. Necesito un poco más de libertad, solo es eso :)
Mientras tanto, solo advertir de una cosa... volveré... mhuahaha.
Todo va bien, que nadie vaya a preocuparse. Simplemente quiero descansar, que me lo he ganado. Y la única forma de conseguir efectivamente ese descanso es alejándome una temporada. Quiero ser un poco egoísta y vivir sin preocupaciones, sin compartir mi vida, sin dar explicaciones. Necesito un poco más de libertad, solo es eso :)
Mientras tanto, solo advertir de una cosa... volveré... mhuahaha.
miércoles, 8 de septiembre de 2010
Destinos ligados
Ella nunca podría desprenderse de él. Porque eran uno sin serlo, desde aquella noche en la que su nombre le fue susurrado en tonalidades verdes, entre la bruma que cubría el bosque.
No lo necesitaba, pero le gustaba saber que estaba ahí, en una eterna espera, suspendido en el discurrir del tiempo. Al igual que ella. Ambas. Reflejo distorsionado sobre una superficie inestable, variable. Cambiante como su ser.
¿Por qué decir adiós a la perfección? A los ojos que te muestran el mundo, a las manos que toman las tuyas, a las palabras que saben cuándo morir.
Ella sabe que sólo el producto de su alma puede entender los entresijos de un destino caprichoso. Únicamente su sombra es capaz de no perder de vista sus pasos. Es, además, el último vestigio de su memoria.
Porque aunque fuera el frío hace estremecer su cuerpo, él siempre será el refugio que le devolverá el calor. Nunca se acomodará al paso de los días, a la rutina, a la leve capa de polvo que desluce el brillo de aquello que ha dejado de ser novedad. No menguará en su empeño por volar hasta lo más alto, por ser guía de su camino, por mostrarle el color de los sueños.
Es por todo esto que jamás permitirá que lo alejen de ella, que lo aparten del futuro que decidieron dibujar juntos. Porque la realidad es más hermosa cuando alguien sabe comprenderte. Aunque tú lo crearas...
No lo necesitaba, pero le gustaba saber que estaba ahí, en una eterna espera, suspendido en el discurrir del tiempo. Al igual que ella. Ambas. Reflejo distorsionado sobre una superficie inestable, variable. Cambiante como su ser.
¿Por qué decir adiós a la perfección? A los ojos que te muestran el mundo, a las manos que toman las tuyas, a las palabras que saben cuándo morir.
Ella sabe que sólo el producto de su alma puede entender los entresijos de un destino caprichoso. Únicamente su sombra es capaz de no perder de vista sus pasos. Es, además, el último vestigio de su memoria.
Porque aunque fuera el frío hace estremecer su cuerpo, él siempre será el refugio que le devolverá el calor. Nunca se acomodará al paso de los días, a la rutina, a la leve capa de polvo que desluce el brillo de aquello que ha dejado de ser novedad. No menguará en su empeño por volar hasta lo más alto, por ser guía de su camino, por mostrarle el color de los sueños.
Es por todo esto que jamás permitirá que lo alejen de ella, que lo aparten del futuro que decidieron dibujar juntos. Porque la realidad es más hermosa cuando alguien sabe comprenderte. Aunque tú lo crearas...
viernes, 3 de septiembre de 2010
Tengo una nave espacial
Que está hecha de sábanas y me lleva a sitios muy raros.
Esta noche, concretamente, a un almacén abandonado que funcionaba a modo de cuartel general. ¿Para qué necesitaba eso? Para planear junto a mi grupo cómo deshacernos de unos seres mitad zombi, mitad alien. Y aunque mitades solo hay dos, seguramente tenían un lado informático también.
Eso sí, tras toda una noche tendiendo trampas, planeando y creando emboscadas, al final el mérito se lo llevaba otra persona y ofrecían una gala de premios en su honor. Qué poco se reconoce el trabajo bien hecho.
Hoy os traigo una historia que seguramente todo el mundo conozca. O al menos, casi todo el mundo. Es la historia de una mitocondria que se enamoró de un caracol.
Todo empezó una soleada mañana de mayo. La temperatura era de 27 grados, con sensación térmica atmosférica interestelar de 56.
La mitocondria no lograba conciliar el sueño (mi mitocondria sueña, que por algo me estoy inventando la historia). De inmediato supo que la respuesta a su insomnio se hallaba dentro de un cajón de la cocina. Pero como le gustaba desafiar al sentido común, hizo todo lo contrario a lo que debía hacer. Es decir, buscó en un cajón de la cocina del vecino. Allí encontró una bailarina rusa con el rostro desfigurado. "Anacleta", podía leerse en la base del soporte sobre el que descansaba grácilmente (todo lo grácilmente que una bailarina de esas condiciones puede, claro).
Nuestra adorada mitocondria decidió devorarla, albergando la esperanza de que estuviese hecha de mazapán putrefacto. Pero realmente resultó estar hecha de átomos clasistas con monóculo y pata de palo. Así que nada, tocaba aguantarse.
Amaneció entonces, y el dueño de aquella morada ilegalmente ocupada, despertó. El caracol (llamado Fulgencio) se asomó lentamente a la cocina y miró a la mitocondria de arriba a abajo, moviendo sus cuernecitos con cierto interés.
Ella, por su parte, se giró en dirección noreste y dijo:
-Oh.
El caracol sonrió y recitó un poema de amor sobre Copérnico y una tabla de planchar. La mitocondria, emocionada, se echó a llorar al tiempo que temblaba epilépticamente al ritmo de death metal.
Fue así como surgió el amor, puro, cristalino, lleno de vaho y con motas de polvo cósmico. Y fue así también como yo llené una entrada de forma estúpida y sin tener que pensar demasiado.
Fin.
Esta noche, concretamente, a un almacén abandonado que funcionaba a modo de cuartel general. ¿Para qué necesitaba eso? Para planear junto a mi grupo cómo deshacernos de unos seres mitad zombi, mitad alien. Y aunque mitades solo hay dos, seguramente tenían un lado informático también.
Eso sí, tras toda una noche tendiendo trampas, planeando y creando emboscadas, al final el mérito se lo llevaba otra persona y ofrecían una gala de premios en su honor. Qué poco se reconoce el trabajo bien hecho.
Hoy os traigo una historia que seguramente todo el mundo conozca. O al menos, casi todo el mundo. Es la historia de una mitocondria que se enamoró de un caracol.
Todo empezó una soleada mañana de mayo. La temperatura era de 27 grados, con sensación térmica atmosférica interestelar de 56.
La mitocondria no lograba conciliar el sueño (mi mitocondria sueña, que por algo me estoy inventando la historia). De inmediato supo que la respuesta a su insomnio se hallaba dentro de un cajón de la cocina. Pero como le gustaba desafiar al sentido común, hizo todo lo contrario a lo que debía hacer. Es decir, buscó en un cajón de la cocina del vecino. Allí encontró una bailarina rusa con el rostro desfigurado. "Anacleta", podía leerse en la base del soporte sobre el que descansaba grácilmente (todo lo grácilmente que una bailarina de esas condiciones puede, claro).
Nuestra adorada mitocondria decidió devorarla, albergando la esperanza de que estuviese hecha de mazapán putrefacto. Pero realmente resultó estar hecha de átomos clasistas con monóculo y pata de palo. Así que nada, tocaba aguantarse.
Amaneció entonces, y el dueño de aquella morada ilegalmente ocupada, despertó. El caracol (llamado Fulgencio) se asomó lentamente a la cocina y miró a la mitocondria de arriba a abajo, moviendo sus cuernecitos con cierto interés.
Ella, por su parte, se giró en dirección noreste y dijo:
-Oh.
El caracol sonrió y recitó un poema de amor sobre Copérnico y una tabla de planchar. La mitocondria, emocionada, se echó a llorar al tiempo que temblaba epilépticamente al ritmo de death metal.
Fue así como surgió el amor, puro, cristalino, lleno de vaho y con motas de polvo cósmico. Y fue así también como yo llené una entrada de forma estúpida y sin tener que pensar demasiado.
Fin.
miércoles, 1 de septiembre de 2010
De un jamón que no tenía familia
¡Ya estamos en septiembre! Y yo juro por una pelusa fosilizada que pensaba actualizar con mayor frecuencia. Pero la culpa de todo la tiene Jan, que me secuestra y no puedo escribir. Por suerte para vosotros (para mí todo lo contrario) de aquí a unos días me toca volver al exilio y no tendré excusa para no actualizar (más allá de la vagancia).
Hoy me he dado cuenta de una cosa. El universo tiene forma de cono de helado. No, no estoy loca. Puedes comprobarlo en el siguiente enlace: http://enlacetimoquenoexiste.com
Pero hay cosas más importantes de las que me he dado cuenta. Que Jan es sodomizable es demasiado evidente, así que es obvio que estoy hablando de otra cosa. ¿De qué? De los abejarucos.
Ahora en serio, hoy es uno de esos días en los que te levantas algo más tristona y te pones a pensar en el pasado y en la gente que has perdido. Y te da miedo la gente que puedes perder. ¿Qué hago yo sin mi Jancio?
De paso, me he dado cuenta de que había ciertas cosas que me hubiese gustado decir a determinadas personas. Pero le he puesto remedio. No es que quiera volver a remover el pasado (de hecho, mi vida está muy bien como está) pero precisamente quería tener la sensación de que ya no me queda nada por hacer relacionado con mi vida anterior. Ya he podido pasar página de forma definitiva.
Ojalá más gente hiciese eso. Muchas veces la gente aparca su pasado y cree que lo ha dejado atrás porque no piensa en él. Pero realmente lo que ocurre es que no se atreven a decirle adiós para siempre. Lo dejan ahí, escondido en el desván. Y cuando menos se lo esperan, se encuentran con un recuerdo que hace daño. No son conscientes de ello, pero viven entre el pasado y el presente, cerrando los ojos en ciertos momentos, tratando de creerse sus propias palabras, fingiendo que viven en una ilusión donde se levantan victoriosos.
Pero no es así. Se esconden, tienen miedo de decir adiós. Porque no quieren. Y por eso nunca cerrarán la última puerta. Yo me alegro de haberlo hecho. Algunas se han cerrado con una nota de despedida, otras ya estaban cerradas y, simplemente, he decidido que no me interesa saber cómo se cerraron ni si queda alguien al otro lado. El sentimiento que queda es raro. Por una parte te dices que no era necesario volver la vista atrás para comprobar si habías cerrado bien la puerta. Te sientes tonto, como cuando una vez estás en la calle, te asaltan las dudas y vuelves a subir a casa para comprobar si has cerrado con llave (descubriendo entonces que así es). Pero tras esa sensación temporal de estupidez, ya no tienes que preocuparte más por la puerta, ya sabes que está cerrada para siempre.
Sin embargo, otros afirman haber cerrado la puerta pero se niegan a comprobarlo. Confían en haberlo hecho, pero luego pueden llevarse una sorpresa. Pueden regresar y comprobar que alguien ha entrado en casa, dejando a los pies de la cama miles de recuerdos hechos pedazos. Recuerdos que no habrían visto romperse si una puerta cerrada no les hubiese dejado entrar donde no debían. Pero albergaban secretamente la esperanza de que la puerta, tal vez abierta, los condujese nuevamente frente a estanterías llenas de hermosas vivencias, intactas. No es así. Una puerta debe permanecer abierta mientras puedes estar allí. Si has de dejar el lugar atrás, como dejas atrás el pasado, una puerta abierta es la forma más sencilla de que se cuelen indeseables a destrozar el interior. Y eso es lo que hacen muchos con el tiempo que ya ha quedado atrás. Dejarlo a su suerte, con la vana esperanza de que, si vuelven a enfrentarse a él, todo esté en mejores condiciones que cuando lo dejaron a un lado. Cosa que nunca sucede.
Tal vez soy muy negativa, es posible. Pero es que aún no he conocido ladrones que se dediquen a entrar en las casas a limpiar el polvo y dejarlo todo reluciente.
Dicho esto, que dudo que entiendan aquellos que, precisamente, van dejando puertas abiertas alegremente, tengo que mencionar otra cosa muy importante. El ostracismo.
Y es que ayer encontré en la parada de metro a una rodaja de piña exiliada. Vestía con colores chillones y zapatos de tacón de aguja. Quise preguntarle acerca de la constelación del chipirón tieso, pero desapareció de mi vista como por arte de magia.
Pero no importa, todos sabemos que no hay nada que no se solucione con una bombilla de gomaespuma, celofán y feldespato. O con triglicéridos.
En cualquier caso, hay algo que me tiene preocupada. Y es Jan. No se deja sodomizar. Snif. Pero lo peor es que lo quiero pese a ello. Con locura. Y eso no es sano. ¿Y si me empiezo a plantar un futuro seriamente a su lado? ¿Y si luego se me pasan cosas horribles por la cabeza como reproducirme? Tengo miedo. Matadme. Y entregad mis órganos a una sociedad secreta para que hagan bolsitos con ellos.
Hoy me he dado cuenta de una cosa. El universo tiene forma de cono de helado. No, no estoy loca. Puedes comprobarlo en el siguiente enlace: http://enlacetimoquenoexiste.com
Pero hay cosas más importantes de las que me he dado cuenta. Que Jan es sodomizable es demasiado evidente, así que es obvio que estoy hablando de otra cosa. ¿De qué? De los abejarucos.
Ahora en serio, hoy es uno de esos días en los que te levantas algo más tristona y te pones a pensar en el pasado y en la gente que has perdido. Y te da miedo la gente que puedes perder. ¿Qué hago yo sin mi Jancio?
De paso, me he dado cuenta de que había ciertas cosas que me hubiese gustado decir a determinadas personas. Pero le he puesto remedio. No es que quiera volver a remover el pasado (de hecho, mi vida está muy bien como está) pero precisamente quería tener la sensación de que ya no me queda nada por hacer relacionado con mi vida anterior. Ya he podido pasar página de forma definitiva.
Ojalá más gente hiciese eso. Muchas veces la gente aparca su pasado y cree que lo ha dejado atrás porque no piensa en él. Pero realmente lo que ocurre es que no se atreven a decirle adiós para siempre. Lo dejan ahí, escondido en el desván. Y cuando menos se lo esperan, se encuentran con un recuerdo que hace daño. No son conscientes de ello, pero viven entre el pasado y el presente, cerrando los ojos en ciertos momentos, tratando de creerse sus propias palabras, fingiendo que viven en una ilusión donde se levantan victoriosos.
Pero no es así. Se esconden, tienen miedo de decir adiós. Porque no quieren. Y por eso nunca cerrarán la última puerta. Yo me alegro de haberlo hecho. Algunas se han cerrado con una nota de despedida, otras ya estaban cerradas y, simplemente, he decidido que no me interesa saber cómo se cerraron ni si queda alguien al otro lado. El sentimiento que queda es raro. Por una parte te dices que no era necesario volver la vista atrás para comprobar si habías cerrado bien la puerta. Te sientes tonto, como cuando una vez estás en la calle, te asaltan las dudas y vuelves a subir a casa para comprobar si has cerrado con llave (descubriendo entonces que así es). Pero tras esa sensación temporal de estupidez, ya no tienes que preocuparte más por la puerta, ya sabes que está cerrada para siempre.
Sin embargo, otros afirman haber cerrado la puerta pero se niegan a comprobarlo. Confían en haberlo hecho, pero luego pueden llevarse una sorpresa. Pueden regresar y comprobar que alguien ha entrado en casa, dejando a los pies de la cama miles de recuerdos hechos pedazos. Recuerdos que no habrían visto romperse si una puerta cerrada no les hubiese dejado entrar donde no debían. Pero albergaban secretamente la esperanza de que la puerta, tal vez abierta, los condujese nuevamente frente a estanterías llenas de hermosas vivencias, intactas. No es así. Una puerta debe permanecer abierta mientras puedes estar allí. Si has de dejar el lugar atrás, como dejas atrás el pasado, una puerta abierta es la forma más sencilla de que se cuelen indeseables a destrozar el interior. Y eso es lo que hacen muchos con el tiempo que ya ha quedado atrás. Dejarlo a su suerte, con la vana esperanza de que, si vuelven a enfrentarse a él, todo esté en mejores condiciones que cuando lo dejaron a un lado. Cosa que nunca sucede.
Tal vez soy muy negativa, es posible. Pero es que aún no he conocido ladrones que se dediquen a entrar en las casas a limpiar el polvo y dejarlo todo reluciente.
Dicho esto, que dudo que entiendan aquellos que, precisamente, van dejando puertas abiertas alegremente, tengo que mencionar otra cosa muy importante. El ostracismo.
Y es que ayer encontré en la parada de metro a una rodaja de piña exiliada. Vestía con colores chillones y zapatos de tacón de aguja. Quise preguntarle acerca de la constelación del chipirón tieso, pero desapareció de mi vista como por arte de magia.
Pero no importa, todos sabemos que no hay nada que no se solucione con una bombilla de gomaespuma, celofán y feldespato. O con triglicéridos.
En cualquier caso, hay algo que me tiene preocupada. Y es Jan. No se deja sodomizar. Snif. Pero lo peor es que lo quiero pese a ello. Con locura. Y eso no es sano. ¿Y si me empiezo a plantar un futuro seriamente a su lado? ¿Y si luego se me pasan cosas horribles por la cabeza como reproducirme? Tengo miedo. Matadme. Y entregad mis órganos a una sociedad secreta para que hagan bolsitos con ellos.
domingo, 15 de agosto de 2010
Perseidas del averno
También llamadas lágrimas de San Lorenzo. Y para lágrimas, las que casi derramamos nosotros en nuestro frustrado intento de ir a ver cachos de polvo cósmico impactando en nuestra atmósfera. He aquí los hechos tal y como se fueron desarrollando.
The curse of BCN city
-Vamos a garaje (se requiere vehículo para salir de la ciudad).
-Coche no arranca.
-!@#$%
-Recordamos que la batería original de coche se encuentra en furgoneta (la semana anterior se cambió para unas pruebas). Decidimos optar por colocar batería original en coche (imposible mover furgoneta para no perder aparcamiento privilegiado).
-Buscamos llaves de furgoneta. Resultan estar en el interior de tienda.
-Buscamos llaves de tienda. Las hallamos tras revolver la casa entera.
-Bajamos a tienda. Pulsamos mando para que se eleve persiana metálica. Mando no funciona.
-Apertura manual de persiana. Entramos a tienda.
-Examinamos diferenciales para obtener luz. Fracaso absoluto.
-Hallamos llaves pese a la oscuridad. Necesitamos herramientas para cambiar batería. Nos informan de que se encuentran dentro de moto.Afortunadamente, llaves de moto se encuentran en interior de tienda.
-Cerramos tienda y vamos nuevamente a garaje.
-Intentamos abrir asiento de moto.
-Asiento de moto no quiere abrirse.
-Abrimos asiento de moto tras varios intentos poco exitosos.
-Herramientas no se encuentran en interior de moto.
-Cerramos moto y volvemos a tienda.
-Abrimos tienda.
-Rebuscamos hasta encontrar algo que puede servir.
-Cerramos tienda.
-Abrimos furgoneta. Tratamos de desatornillar batería.
-Tras varios minutos, comprobamos que estamos atornillando en lugar de desatornillar.
-Sacamos batería.
-Cerramos furgoneta.
-Vamos a garaje, desatornillamos batería de coche.
-Colocamos batería original en su lugar.
-Cerramos coche y garaje.
-Abrimos furgoneta y colocamos batería no funcional en su interior.
-Cerramos furgoneta, vamos a casa a dejar llaves y cosas varias.
-Vamos a garaje, coche arranca.
Segundo acto
-Vamos a montaña.
-Llegamos a montaña.
-Cielo se ha nublado. No se ven estrellas.
-Arenas movedizas engullen mi pierna. No hay estrellas, pero hay barro.
-Empieza a llover.
-Volvemos a coche.
-Deja de llover y nos planteamos ir a buscar un lugar donde esté más despejado.
Tercer acto
-Arrancamos coche.
-Entramos en autopista.
-Coche muere y sale humo.
-Empujamos coche para no morir.
-Grúa nos rescata.
-Regresamos a casa.
Una noche apasionante. O papasioentante, que diría Regargojana.
The curse of BCN city
-Vamos a garaje (se requiere vehículo para salir de la ciudad).
-Coche no arranca.
-!@#$%
-Recordamos que la batería original de coche se encuentra en furgoneta (la semana anterior se cambió para unas pruebas). Decidimos optar por colocar batería original en coche (imposible mover furgoneta para no perder aparcamiento privilegiado).
-Buscamos llaves de furgoneta. Resultan estar en el interior de tienda.
-Buscamos llaves de tienda. Las hallamos tras revolver la casa entera.
-Bajamos a tienda. Pulsamos mando para que se eleve persiana metálica. Mando no funciona.
-Apertura manual de persiana. Entramos a tienda.
-Examinamos diferenciales para obtener luz. Fracaso absoluto.
-Hallamos llaves pese a la oscuridad. Necesitamos herramientas para cambiar batería. Nos informan de que se encuentran dentro de moto.Afortunadamente, llaves de moto se encuentran en interior de tienda.
-Cerramos tienda y vamos nuevamente a garaje.
-Intentamos abrir asiento de moto.
-Asiento de moto no quiere abrirse.
-Abrimos asiento de moto tras varios intentos poco exitosos.
-Herramientas no se encuentran en interior de moto.
-Cerramos moto y volvemos a tienda.
-Abrimos tienda.
-Rebuscamos hasta encontrar algo que puede servir.
-Cerramos tienda.
-Abrimos furgoneta. Tratamos de desatornillar batería.
-Tras varios minutos, comprobamos que estamos atornillando en lugar de desatornillar.
-Sacamos batería.
-Cerramos furgoneta.
-Vamos a garaje, desatornillamos batería de coche.
-Colocamos batería original en su lugar.
-Cerramos coche y garaje.
-Abrimos furgoneta y colocamos batería no funcional en su interior.
-Cerramos furgoneta, vamos a casa a dejar llaves y cosas varias.
-Vamos a garaje, coche arranca.
Segundo acto
-Vamos a montaña.
-Llegamos a montaña.
-Cielo se ha nublado. No se ven estrellas.
-Arenas movedizas engullen mi pierna. No hay estrellas, pero hay barro.
-Empieza a llover.
-Volvemos a coche.
-Deja de llover y nos planteamos ir a buscar un lugar donde esté más despejado.
Tercer acto
-Arrancamos coche.
-Entramos en autopista.
-Coche muere y sale humo.
-Empujamos coche para no morir.
-Grúa nos rescata.
-Regresamos a casa.
Una noche apasionante. O papasioentante, que diría Regargojana.
sábado, 7 de agosto de 2010
Esto es la guerra
M vs mosquitos
Hagan sus apuestas. Pero he de advertir que mi venganza no conoce límites y todo ser que decide robarme sangre lo paga con su vida. Eso sí, tengo que reconocer que Barcelona es un sitio raro en lo que a mosquitos se refiere. Llevamos cerca de dos meses en los que la ventana de la habitación está abierta toda la noche, con luces encendidas y todo. Esto en mi casa habría sido directamente una invitación a que me masacrasen. Pues aquí no. De esos dos meses, serán cuatro las veces que me han picado. Eso sí, cuando atacan, lo hacen a lo grande. Ayer vinieron en grupo, para desangrarme bien. Por supuesto, a Jan ni lo tocaron. Su sangre binaria no debe ser sabrosa.
Tras este párrafo absurdo contando cosas poco trascendentales, os recuerdo que sigo de vacaciones y que tengo cosas mejores que hacer que actualizar con cosas interesantes. Como intentar violar a Jan, por ejemplo. Tal vez cuando regrese al exilio pueda escribir entradas interesantes... pero lo más probable es que tampoco sea así, para qué vamos a engañarnos. Es mi blog, así que esto no debería pillar a nadie por sorpresa.
Feliz día del lenguado con casaca.
Hagan sus apuestas. Pero he de advertir que mi venganza no conoce límites y todo ser que decide robarme sangre lo paga con su vida. Eso sí, tengo que reconocer que Barcelona es un sitio raro en lo que a mosquitos se refiere. Llevamos cerca de dos meses en los que la ventana de la habitación está abierta toda la noche, con luces encendidas y todo. Esto en mi casa habría sido directamente una invitación a que me masacrasen. Pues aquí no. De esos dos meses, serán cuatro las veces que me han picado. Eso sí, cuando atacan, lo hacen a lo grande. Ayer vinieron en grupo, para desangrarme bien. Por supuesto, a Jan ni lo tocaron. Su sangre binaria no debe ser sabrosa.
Tras este párrafo absurdo contando cosas poco trascendentales, os recuerdo que sigo de vacaciones y que tengo cosas mejores que hacer que actualizar con cosas interesantes. Como intentar violar a Jan, por ejemplo. Tal vez cuando regrese al exilio pueda escribir entradas interesantes... pero lo más probable es que tampoco sea así, para qué vamos a engañarnos. Es mi blog, así que esto no debería pillar a nadie por sorpresa.
Feliz día del lenguado con casaca.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)